domingo, abril 6, 2025
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Silicosis: Enfermedad que afecta a los artesanos de obsidiana de Teotihuacán

En Teotihuacán se presenta un problema de salud pública que la mayoría de la población y hasta las autoridades desconocen pero que está ocasionando la muerte de artesanos de la región, señaló Luis Rogelio Rivero Chong, Director de la zona Arqueológica.

‘Hay un problema de salud pública que está oculto en la región, no se sabe pero existe que es la silicosis’, explicó en entrevista.

La silicosis, es una enfermedad causada por inhalar partículas de sílice, un compuesto que forma el cuarzo y sus variedades, que al entrar directo a los pulmones, ocasiona dificultades para respirar y puede llegar a causar la muerte, detalló Rivero Chong.

La inhalación de partículas de sílice por parte de los artesanos de Teotihuacán proviene de la obsidiana, una roca negra, endémica de la región que han comercializado los teotihuacanos por varias generaciones.

El resultado del tallado de la piedra son hermosas artesanías; tras una técnica de cocción y la intervención de las manos creadoras, la obsidiana se convierte en una pieza única; es este proceso el que ha originado el padecimiento.

‘Es una enfermedad pulmonar que padecen las personas que trabajan la piedra; al respirar la piedra o el sílice se les acumula en los pulmones y les da esta enfermedad que va endureciendo los pulmones hasta que se mueren’, precisó.

La silicosis no solo afecta a las personas que trabajan la obsidiana. El director de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex), Hugo Mendieta Zerón señaló que también afecta a todos aquellos que se encuentran en contacto directo con polvos inorgánicos, lo que genera fibrosis pulmonar, y a largo plazo, puede provocar la muerte.

¿Cuáles son los síntomas?

Los principales síntomas del padecimiento son tos e insuficiencia respiratoria, lo que retarda su diagnóstico al ser confundida con otro tipo de enfermedad respiratorias viral o bacteriana.

Aspecto en el que coincide el epidemiólogo del IMSS, Aldo Reyes Cisneros ‘Es una enfermedad que no se manifiesta de manera aguda o instantánea, pueden aparecer en un lapso de 10 a 15 años, pero ese lapso va a depender de la cantidad al sílice que se expongan’ y agregó que es catalogada como una ‘enfermedad ocupacional’.

El especialista agregó que también suelen padecerla talladores de piedra, canteros, escultores, fabricantes de lápida y mineros que manipulan oro y cobre, incluso carboneros, todos ellos expuestos a la sílice cristalina.

‘Hay regiones donde familias han llevado por generaciones este tipo de trabajos y desde muy jóvenes se pueden exponer y ya en etapas adultas tener las manifestaciones clinicas’.

El médico aseguró que en los últimos años, en general el IMSS ha registrado un incremento de enfermedades pulmonares o relacionadas con los bronquios, ‘no se sabe a ciencia cierta si se debe a este tipo de oficios’, concluye.

Y calificó a la silicosis como difícil de diagnosticar en sus primeras etapas, hasta en tanto, dijo, han pasado muchos años debido a lesiones en pulmones, dificultad para respirar, tos crónica, acompañada muchas veces de flemas con sangre, Y es que, agregó, estos síntomas pueden presentarse en otro tipo de enfermedades pulmonares como cáncer, asbestosis, o tuberculosis.

Mendieta Zerón indicó que los principales síntomas de la silicosis son tos e insuficiencia respiratoria, lo que puede llevar a la confusión con otras enfermedades respiratorias virales o bacterianas.

Sin embargo, la disnea, o dificultad para respirar es un factor clave donde a partir de radiografías de tórax, oximetrías y pruebas de función respiratoria se puede determinar el diagnóstico, ya que esta afección ocasiona lesiones irreversibles en los pulmones, y en casos graves la coloración de los dedos y manos moradas por la falta de aire.

Esta enfermedad, agregó, se puede presentar de manera crónica, es decir, tarda incluso hasta 30 años en manifestarse en la persona afectada, o bien de manera acelerada, propagándose en cuestión de semana o meses en personas con enfermedades autoinmunes como el lupus.

Desafortunadamente, la silicosis no tiene cura ni tratamiento específico, lamentó el doctor Hugo, y destacó que la prevención es la medida para evitar la enfermedad, esto a partir del uso de cubrebocas N95, mascarillas y trajes especiales, así como la ventilación adecuada de los lugares del trabajo que impidan la respiración de las partículas de polvo.

En cuanto a la calidad de vida de los pacientes diagnosticados con silicosis, el doctor advirtió que esta suele ser muy baja, ya que muchos dependen de oxígeno suplementario y requieren asistencia para realizar sus actividades diarias. La enfermedad puede llevar a una pérdida progresiva de movilidad, lo que agrava su condición y los hace propensos a otras complicaciones de salud.

El especialista también destacó la importancia de la salud ocupacional y de la regulación laboral para proteger a los trabajadores en riesgo. Sin embargo, lamentó la falta de documentación y seguimiento de esta enfermedad en México, ya que no se encuentra registrada en el boletín epidemiológico.

Finalmente, Hugo Mendieta Zerón, insistió en que es fundamental que empresarios, trabajadores y autoridades colaboren para reducir los casos de silicosis mediante la aplicación de protocolos de seguridad laboral y el uso de equipo de protección adecuado.

¿Cómo se descubrió esta enfermedad?

En 2020, Luis Rogelio ingresó al municipio de Teotihuacán a la lista del World Monuments Watch, una organización internacional que se encarga de la preservación de sitios de arquitectura, historia y patrimonio cultural.

La asociación ofrece apoyo a 25 sitios que requieren atención urgente, explicó Luis Rogelio y añadió que en 2022, Teotihuacán fue aceptado bajo la opción de Turismo Desequilibrado.

Mediante este programa se recaudaron donaciones internacionales que el World Monuments destino para realizar un diagnóstico social de la región que fué realizado por un antropólogo experto.

A través de este estudio, se realizaron distintas entrevistas con personas reconocidas en la comunidad para conocer sus perspectivas, preocupaciones y pensamientos sobre el lugar que habitan.

Mediante estos encuentros llegaron a contactar con un médico de la zona y por la información que les otorgó, se percataron de la presencia de silicosis en Teotihuacán.

‘Se dieron cuenta porque entrevistaron al médico director del hospital más cercano que está en Axapusco; entonces él decía que ya sabían que al llegar alguien de Teotihuacán era algo que tiene que ver con silicosis’, compartió el director.

Tras el descubrimiento, Luis Rogelio, quien también es integrante del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se ha dedicado a contactar con servidores públicos para crear proyectos que protejan a los artesanos de esta enfermedad, pues aseguró solo son ellos los que saben que existen.

Tenemos que seguir tocando puertas a las secretarías de Estado, no para pedir dinero sino para que alineen sus estrategias y proyectos.

Lamentó que los esfuerzos que ha hecho no han dado resultados, pues hasta el momento no existe autoridad estatal o federal de salud que presente un proyecto sobre el tema.

‘Al INAH ni le toca, ni podemos pero si podemos evidenciarlo y tocar puertas y señalarlo, pero no hemos tenido eco’.

Ante la nula respuesta de las autoridades, actualmente el objetivo es que Teotihuacán ingrese a un programa social que le permita mejorar la vida de los artesanos y evitar que mueran por este padecimiento, así como le ocurrió a sus ancestros, expresó Rogelio Rivero.

Para disminuir los casos de silicosis en el municipio se necesita instalar filtros y extractores de aire en los talleres, detalló Rogelio; trabajo que aseguró en varias ocasiones no pueden realizar por su propia cuenta los artesanos, debido a la inversión que se requiere, por lo que necesitan de un apoyo externo.

Trasformar la obsidiana en elefantes, corazones, pirámides, gatos y decenas de figuras les permite a los artesanos llevar un ingreso económico a su familia, además de preservar su identidad y continuar una práctica milenaria que inició cientos de años atrás.

Prohibir su práctica no sería la solución, destacó el arqueólogo, por el contrario un proyecto de prevención y orientación, serviría para la región.

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