Lo que comenzó el pasado 5 de mayo como la búsqueda desesperada de Mariana Valentina Domínguez Valdez, una niña de 11 años que cayó accidentalmente al Gran Canal de Nextlalpan, terminó por revelar un escenario mucho más oscuro, durante las jornadas de rastreo, más recientes, madres buscadoras han localizado cuerpos completos, torsos, cráneos, huesos y otros restos humanos entre la basura y las aguas negras.
A casi tres meses de la desaparición de la menor, su cuerpo continúa sin ser localizado.
Mientras tanto, integrantes de la Colectiva Feminista Ehécatl sostienen que el canal debe ser investigado como un posible sitio utilizado para abandonar cadáveres y restos humanos, e incluso señalan que grupos criminales podrían estar utilizando el cauce como un tiradero clandestino.
Esta última afirmación corresponde a los señalamientos del colectivo y no ha sido confirmada públicamente por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM).
Mariana Valentina desapareció la tarde del 5 de mayo, cuando, de acuerdo con los reportes disponibles, cayó al cauce mientras jugaba en las inmediaciones de la comunidad de Prados de San Francisco.
En un primer momento se desplegaron lanchas, drones, binomios caninos y brigadas terrestres para localizarla.
Pero apenas comenzaron los trabajos apareció el primer indicio de que el canal escondía una tragedia distinta.
El 6 de mayo, mientras buscaban a la menor, integrantes de Ehécatl localizaron el cuerpo sin vida de una mujer joven, aparentemente embarazada, que permanecía sin identificar. El cadáver fue trasladado a la Fiscalía Regional de Zumpango para los estudios correspondientes.
Días después también fue localizado el cuerpo de un hombre entre montículos de basura en el mismo Gran Canal.
La situación se repitió durante las siguientes semanas.
El 4 de julio se reportó otro hallazgo de restos humanos en la zona de la colonia Los Aguiluchos. De acuerdo con reportes también dentro de una bolsa negra fueron encontrados un cráneo, una pelvis, una tibia y vértebras.
El 13 de julio, nuevamente durante una jornada de búsqueda de Mariana, las madres buscadoras localizaron dentro de una bolsa negra un torso humano acompañado de parte de una pierna.
El hallazgo fue considerado por medios locales como el sexto realizado por el colectivo desde mayo.
La FGJEM acudió para levantar los restos y realizar las diligencias correspondientes.
Un canal que acumula interrogantes
Las madres buscadoras aseguran que los descubrimientos no pueden ser considerados hechos aislados.
De acuerdo con sus testimonios difundidos públicamente, durante sus recorridos han encontrado numerosos fragmentos óseos y restos que podrían corresponder a varias víctimas.
El colectivo incluso habla de más de un centenar de restos óseos localizados durante sus trabajos.
Sin embargo, esa cifra corresponde al conteo y estimación realizada por las buscadoras y no equivale a una cifra oficial de víctimas identificadas por la Fiscalía.
Uno de los casos que sí habría podido ser identificado corresponde a Arturo Tovar, un adulto mayor reportado como desaparecido en Teotihuacán, cuyo cuerpo fue localizado en el canal, según los datos proporcionados por las familias y el colectivo.
La sucesión de hallazgos ha llevado a las buscadoras a sostener que el Gran Canal podría estar siendo utilizado para deshacerse de víctimas de la delincuencia. La hipótesis resulta especialmente grave debido a que varios de los restos fueron encontrados embolsados, entre basura o en diferentes puntos del cauce.
Hasta ahora, no existe información pública que permita afirmar de manera concluyente qué grupo o grupos serían responsables de esos posibles abandonos de cuerpos.
El reclamo de las familias no solamente apunta a la falta de resultados para localizar a Mariana.
Las integrantes de Ehécatl han denunciado que, después de los hallazgos, en ocasiones deben esperar durante horas para que llegue personal ministerial y pericial, mientras ellas permanecen en el sitio resguardando los indicios.
También han cuestionado la falta de maquinaria, personal y apoyo logístico para continuar con los rastreos.
El 16 de julio, las madres buscadoras protestaron frente al Palacio Municipal de Nextlalpan para exigir precisamente maquinaria, personal y recursos que permitieran reforzar la búsqueda de Mariana.
La tensión llegó al punto de que el colectivo acusó a la presidenta municipal, Lorena Alameda Juárez, de revictimizar a la familia de Mariana durante una reunión en la que, según las buscadoras, cuestionó las circunstancias en que ocurrió la desaparición de la niña.
Otro de los puntos que ha generado inconformidad es que la búsqueda institucional de Mariana fue suspendida después de varios días de operativo.
El 12 de mayo se informó que las autoridades habían decidido concluir determinadas labores de rastreo debido al tiempo transcurrido y a las condiciones del agua.
Posteriormente, la FGJEM dio por concluidas las labores oficiales el 25 de junio sin localizar a la menor, de acuerdo con reportes posteriores.
Las integrantes de Ehécatl retomaron por su cuenta las jornadas de búsqueda y comenzaron a revisar nuevamente el cauce con ganchos, maquinaria y recorridos entre basura y lodo.
Y fue precisamente durante esas labores independientes cuando continuaron apareciendo restos humanos.
La preocupación volvió a crecer con un nuevo hallazgo reportado el 1 de agosto, cuando, de acuerdo con la información proporcionada por el colectivo, fueron encontrados una pelvis fragmentada y una clavícula en el interior del canal.
Con ello, el caso de Mariana deja de ser únicamente la historia de una niña cuyo paradero sigue siendo desconocido y se convierte también en una ventana hacia una problemática mayor, la presencia recurrente de restos humanos en un cauce de aguas negras donde familias de personas desaparecidas buscan a sus seres queridos.
Mientras la Fiscalía realiza estudios periciales y genéticos para tratar de establecer la identidad de las víctimas, las madres buscadoras reclaman que los hallazgos no sean tratados como episodios aislados.
El reclamo central es que se investigue quiénes abandonaron esos cuerpos, cuántas víctimas podrían estar relacionadas con el lugar y si realmente existe una operación criminal detrás del uso del canal como punto de disposición de cadáveres.
Hasta este martes 4 de agosto, Mariana Valentina continúa sin ser localizada.
Su madre, Luisa Valdez, y las integrantes de Ehécatl mantienen la búsqueda.
Lo que encontraron en el camino, sin embargo, es un escenario que obliga a las autoridades a responder una pregunta que permanece abierta: ¿cuántas personas pudieron haber terminado en las aguas negras de Nextlalpan y quiénes son los responsables?