El lirio acuático, conocido entre los pobladores como cucharilla, ya cubre entre mil 230 y mil 245 hectáreas de las mil 853 que conforman el espejo de agua de la Laguna de Zumpango, según la medición más reciente.
En el cuerpo de agua se observa a una docena de lancheros que, desde 400 pesos, ofrecen recorridos desde la orilla norte hasta donde la maleza lo permite. Sin embargo, es casi imposible llegar a la isla donde se encuentra una pequeña capilla y la figura de la Virgen María, debido a la densa vegetación flotante.
Crecimiento acelerado en semanas recientes
Especialistas del parque ecoturístico informaron que a finales de abril y mayo de 2025 el lirio acuático cubría entre mil 15 y mil 40 hectáreas. Esto implica que en poco más de un mes la planta se expandió unos 200 hectáreas más.
Habitantes y comerciantes locales (que han vivido durante décadas en la periferia de la laguna) temen que en los próximos meses la maleza la cubra por completo. Aunque el embalse se recuperó con las lluvias recientes, el lirio reapareció con fuerza y amenaza con dominar toda la superficie.
La Laguna de Zumpango se encuentra entre los municipios de Zumpango, Teoloyucan y Huehuetoca. En 2003 fue declarada Parque Estatal para la Protección y Fomento del Santuario del Agua durante el gobierno de Arturo Montiel Rojas.
El cuerpo de agua abastece aproximadamente mil 200 hectáreas de tierras agrícolas donde se cultivan frijol, avena y alfalfa, a través de un sistema de riego coordinado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
Para el ambientalista Raúl Jiménez, la presencia del lirio acuático (Eichhornia crassipes) tiene más beneficios que perjuicios. Señaló que esta planta absorbe materia orgánica e incluso metales pesados; además, sirve como refugio para algunas aves y zona de desove para ciertos peces que carecen de otros espacios adecuados.
No obstante, la organización Biodiversidad Laguna de Zumpango sostiene que la expansión de la planta genera graves alteraciones físicas y químicas en el ecosistema. Advirtió que en las zonas invadidas se ha reducido significativamente la diversidad de aves, limitándose a especies como garzas y gallaretas, que encuentran en la planta parte de su alimentación.

