Los bloqueos carreteros se consolidaron durante 2025 como uno de los principales riesgos operativos para las empresas industriales del Estado de México, al provocar retrasos en la logística, incrementos en los costos de transporte y afectaciones directas en la competitividad frente a otros mercados.
El fenómeno, de acuerdo con el sector, exhibe una debilidad persistente en la capacidad de respuesta institucional ante cierres y amenazas de interrupción en vialidades clave.
La Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), en la entidad señaló que la frecuencia de estos eventos representa un pendiente para los tres niveles de gobierno, con especial incidencia en los ámbitos federal y estatal, debido a que las afectaciones se concentran en corredores logísticos de alta relevancia para el traslado de insumos y mercancías terminadas.
El presidente de la organización, José Luis Urrutia Segura, comentó que la falta de atención inmediata, amplifica el impacto económico más allá del tiempo efectivo del cierre, por lo que desde la perspectiva empresarial, los bloqueos no solo detienen unidades de carga, sino que desarticulan cadenas completas de suministro, alteran calendarios de entrega y obligan a replantear rutas y operaciones.
Esta situación, apuntó, eleva costos que en muchos casos no pueden trasladarse al consumidor final, lo que reduce márgenes y presiona la viabilidad de distintos giros productivos.
“Vamos a ver un transportista que tenía contemplado hacer un viaje y a la hora que lo bloquean ese tiempo se va al doble o triple, y eso tiene una repercusión directa en sus costos; al final sabemos que mayores costos representan una pérdida de competitividad y alguien tiene que absorberla”, señaló.
El dirigente explicó que el daño económico permitiría dimensionarse de manera más amplia si se considera el efecto acumulado de las interrupciones, ya que cada hora perdida repercute en productividad, cumplimiento de contratos y confiabilidad logística.
A su juicio, el costo del tiempo improductivo suele subestimarse, pese a que sus efectos se reflejan en toda la operación industrial.
Añadió que corredores como México–Toluca, México–Querétaro y México–Puebla concentran de manera recurrente este tipo de afectaciones, lo que agrava el escenario para sectores que dependen de entregas programadas y flujos constantes.
En ese contexto, algunas empresas optan por adelantar envíos o modificar calendarios, mientras que otras, con menor capacidad de maniobra, enfrentan riesgos operativos y financieros más severos.
La recurrencia de amenazas de bloqueo, aun cuando no siempre se concretan, también obliga a tomar decisiones preventivas que encarecen la operación diaria y generan incertidumbre en la planeación.
Para la industria, este entorno limita la competitividad regional y resta atractivo a la entidad como plataforma logística.
Ante este panorama, el sector industrial planteó la necesidad de que las autoridades definan estrategias claras de prevención y protocolos de intervención inmediata, con el objetivo de reducir el impacto económico de los bloqueos y ofrecer mayor certidumbre a las actividades productivas en el Estado de México de cara a 2026.

