Luego de un trabajo arduo durante siete días concluyó la primera Jornada de Búsqueda Generalizada en el Valle de Cuautitlán, una iniciativa encabezada por las familias de las personas desaparecidas ante la falta de respuestas de las autoridades.
La jornada fue convocada por el Colectivo Lirios Buscadores Izcalli y reunió a integrantes de diversos grupos como Hasta Encontrarles CDMX Mariposas, Una Luz en el Camino y Deudores y Defensores por la Dignidad de Nuestros Desaparecidos.
La jornada incluyó recorridos y trabajos de prospección en zonas señaladas por las familias de los desaparecidos como puntos de interés, entre ellas los alrededores de la Laguna de Tierras Blancas en Cuautitlán Izcalli y la Presa de la Concepción, en Tepotzotlán.
De manera paralela, durante tres días consecutivos las familias impulsaron acciones de difusión mediante la colocación de fichas de búsqueda en espacios públicos. Cada hoja pegada es una vida suspendida, una historia interrumpida. El objetivo es mantener visibles los casos y abrir la posibilidad de recibir información que ayude a dar con su paradero, en un país donde la memoria se ha vuelto un acto de resistencia.
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), México supera ya las 114 mil personas desaparecidas. El Estado de México (EMX) se mantiene entre las entidades con mayor número de casos, con más de 13 mil registros oficiales. Estas cifras, lejos de ser números, representan familias incompletas, mesas vacías y una herida social que sigue abierta.
Los participantes señalaron que estas jornadas nacen del amor, del dolor profundo y de la ausencia de sus seres queridos, pero también del coraje frente a la omisión de las autoridades. “Solo las familias buscamos y no vamos a parar hasta encontrarles”, expresaron al cierre de la jornada. Para ellas y ellos, la búsqueda no es opción: es una obligación moral, una forma de seguir amando y de negarse a aceptar el silencio como respuesta.

