Cada mañana, avanzar por el Periférico Norte se ha convertido en una prueba de paciencia para miles de automovilistas. Los trabajos de reconstrucción integral, necesarios pero invasivos, ya comenzaron a cobrar factura en forma de embotellamientos prolongados, carriles reducidos y traslados que pueden extenderse hasta una hora más de lo habitual en una de las vialidades clave del Valle de México.
Para Omar Vilchis, transportista que recorre diariamente esta vía rumbo a la Ciudad de México, las afectaciones son inevitables. No existen rutas alternas viables que le permitan cumplir con sus entregas sin atravesar las zonas en obra.
“Los tramos donde están reparando son paso obligatorio para mí. Tengo que cruzar estas zonas para llegar a la CDMX y dejar mi carga. La verdad sí se vuelve un problema, porque si de por sí había tráfico, ahora es peor. Prácticamente cierran la autopista y dejan solo un carril; el retraso puede variar, pero es de casi una hora por cada punto en reparación”, relató en entrevista.
El cierre parcial de carriles centrales en Periférico Norte generó largas filas de vehículos desde las primeras horas del día, se recomienda a conductores anticipar traslados y considerar vías alternas por las afectaciones viales.
Las complicaciones no se limitan al transporte de carga. Usuarios particulares también enfrentan jornadas más largas y una mayor incertidumbre en sus traslados. Lourdes Corzo, madre trabajadora, explicó que el panorama diario se ha vuelto impredecible.
“No sé lo que me espera mañana en el camino. Si de por sí el tráfico en Periférico Norte para subir al Segundo Piso y el tramo de San Martín Obispo ya es complicado, ahora con lo de Naucalpan espero que no sea peor. Si no, voy a tener que buscar rutas alternas para poder llegar a tiempo a la escuela y al trabajo”, comentó.
De acuerdo con información oficial, las obras comprenden un total de 108 kilómetros, desde el Toreo, en Naucalpan, hasta la caseta de peaje de Tepotzotlán. Los trabajos consisten en el retiro de la carpeta asfáltica y la colocación de una nueva capa de 10 centímetros de espesor, diseñada para tener una vida útil de hasta 10 años.
La intervención se realiza en carriles centrales y laterales, en ambos sentidos de circulación, lo que ha derivado en cierres parciales en una vialidad por la que transitan diariamente más de 204 mil vehículos, entre automovilistas particulares, transporte público y unidades de carga pesada.
Si bien las autoridades aseguran que la reconstrucción permitirá mejorar la seguridad vial, reducir accidentes y optimizar los tiempos de traslado en el largo plazo, para los usuarios el desafío inmediato es claro: soportar semanas —o meses— de tráfico intenso y retrasos constantes en una de las arterias más transitadas del Estado de México.

