A pesar del paso del tiempo y de la incertidumbre, familiares de personas desaparecidas no bajan los brazos y continúan recorriendo distintos municipios de la zona norte del Valle de México, convencidos de que la perseverancia puede abrir una puerta hacia la verdad.
Brigadas de búsqueda se desplegaron en Cuautitlán Izcalli, Tepotzotlán y Zumpango, donde se realizaron labores de prospección en campo, recorridos estratégicos y difusión individualizada de fichas de búsqueda. Estas acciones se desarrollaron en zonas urbanas, caminos secundarios y puntos considerados de interés, con el objetivo de obtener cualquier indicio que permita dar con el paradero de personas ausentes.
En Cuautitlán Izcalli, las actividades incluyeron recorridos terrestres y el contacto directo con vecinos, comerciantes y transeúntes, quienes fueron informados sobre los casos y exhortados a aportar datos de manera anónima. Las familias señalaron que, aunque el desgaste emocional es constante, seguir buscando es una forma de resistir al olvido.
“El cansancio es enorme, pero rendirse no es opción. Mientras no sepamos dónde está, vamos a seguir buscando”, expresó María Guadalupe Hernández, familiar de una persona desaparecida, quien aseguró que salir a las calles es una forma de mantener viva la esperanza y exigir que los casos no queden en el olvido.
De manera paralela, en Tepotzotlán se llevaron a cabo acciones similares, con la participación de colectivos especializados y autoridades de distintos niveles de gobierno. Los trabajos se concentraron en áreas previamente identificadas por familiares, quienes insistieron en que cada búsqueda representa una posibilidad real de avance.
Mientras tanto, en Zumpango, otro grupo de familiares recorrió distintos puntos del municipio, apoyados por cuerpos de emergencia y corporaciones de seguridad, reforzando la búsqueda individualizada en espacios abiertos y zonas de tránsito frecuente.
Las familias coincidieron en que la coordinación interinstitucional resulta clave, pero subrayaron que la constancia de los colectivos y el acompañamiento social siguen siendo el motor principal de estas jornadas. “No vamos a dejar de buscar”, reiteraron, al señalar que la esperanza es lo último que se pierde.
De acuerdo con cifras de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, al 6 de enero se han registrado 69 mil 3 reportes de personas desaparecidas en la entidad; de ese total, 53 mil 130 personas han sido localizadas, mientras que 15 mil 769 continúan pendientes de localizar, lo que mantiene activas las labores de búsqueda e investigación en distintos puntos del territorio mexiquense.
La Fiscalía mexiquense señaló que el 54.35% de las ausencias pendientes están relacionadas con conflictos familiares y relaciones personales, seguidas de condiciones de vulnerabilidad, problemas de salud, adicciones y posibles hechos delictivos.
En municipios como Cuautitlán Izcalli y Tepotzotlán, las jornadas de búsqueda han incluido recorridos terrestres y el contacto directo con vecinos, comerciantes y transeúntes, a quienes se exhorta a aportar información de manera anónima. En el caso de Jeshua Cisneros, desaparecido el 12 de noviembre en Cuautitlán Izcalli, sus familiares informaron que las labores recientes permitieron descartar uno de los sitios prospectados, lo que ayudó a delimitar las líneas de investigación.
A estas historias se suman. Carolina Ríos, tía de Juan José Velázquez Ríos, desaparecido en septiembre de 2025 tras salir de la zona conocida como La Quebrada, relató que su sobrino no tenía conflictos y que incluso habían acordado verse al día siguiente por motivos laborales. Por su parte, Gloria Guerrero Ramírez, madre de Yesenia, mujer desaparecida el 15 de noviembre de 2025 en Tepotzotlán, narró que su hija, madre de tres menores, salió de su domicilio para concretar la venta de una pantalla y no regresó. “El cansancio es enorme, pero rendirse no es opción. Mientras no sepamos dónde está, vamos a seguir buscando”, expresó María Guadalupe Hernández, familiar de una persona desaparecida.
Para las familias, cada jornada de búsqueda es un acto de resistencia frente al paso del tiempo. Aunque el cansancio pesa, aseguran que seguir en las calles es la única forma de mantener viva la esperanza y evitar que sus seres queridos sean reducidos a una cifra más.

