El gobierno municipal de Naucalpan informó que los estudios realizados al agua del Río Verde, que se desbordó el domingo pasado en San Rafael, detectaron materia orgánica, oxígeno y coliformes fecales. Ricardo Gudiño, titular del Organismo de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento, confirmó que no se encontró material industrial, por lo que el agua no es tóxica, aunque sí está contaminada.
Para completar el análisis, se enviará una muestra a laboratorio externo para evaluar metales, fósforo, nitrógeno, grasas y aceites, además de un estudio de Sustancias Activas al Azul de Metileno (SAAM) para detectar sulfatos.
La espuma blanca que cubrió las calles de San Rafael se debe a la presencia de sulfatos, la degradación de materia orgánica y la fuerza con la que el agua se desplazó explicó Gudiño. ‘No se trató de una consecuencia química, sino física. La espuma no es tóxica, es una oxigenación del agua,’ aclaró el funcionario.
El alcalde Issac Montoya informó que se han registrado casos de irritación ocular y afectaciones cutáneas leves entre los vecinos que estuvieron en contacto con el agua y la espuma contaminada. Sin embargo, no hay hospitalizaciones ni problemas graves de salud. ‘Son reacciones previsibles al contacto con un río de aguas negras,’ señaló Montoya.
La zona afectada ya fue limpiada y sanitizada completamente. Ingenieros de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) trabajan en la construcción de un muro gavión para dar soporte al caudal del río y proteger tres inmuebles en riesgo de colapso.
La espuma blanca que cubrió las calles de San Rafael se debe a la presencia de sulfatos, la degradación de materia orgánica y la fuerza con la que el agua se desplazó / Cortesía / Protección Civil del Edomex
Además, una célula médica de la Secretaría de Salud realiza recorridos para vacunación a quien lo solicite. El gobierno del Estado de México ha entregado despensas con alimentos básicos y productos de higiene a los afectados.
Durante un recorrido, se constató que la acumulación de agua en la presa Los Cuartos es menor al 20 %, por lo que actualmente no representa riesgo para la población.

