Los Niños Dios, al igual que las personas, cada año siguen tendencias populares de vestimenta, por lo que cada temporada los ropones se modifican, mejorando sus diseños, para que «anden a la moda».
Así lo compartió Doña María, comerciante de Cuautitlán, quien cada año ofrece a la población «ropita» que su esposo confecciona desde hace más de dos décadas, por lo que ha aprendido a innovar y actualizarse.
«Como las personas, los Niños Dios también andan a la moda porque año con año son diferentes los diseños que mi esposo hace y ofrecemos», comentó.
La mujer resaltó que con el paso del tiempo, los ropones blancos tradicionales continúan siendo la pieza más buscada por las familias; entonces afirmó, «nunca pasan de moda».
Niños Dios vestidos con turbantes en la cabeza y sotanas largas, caracterizados como apóstoles, fue lo que observó Noticias MQS entre los aparadores del mercado municipal. Se trata de vestimentas distintas, que en años anteriores no habían sido diseñadas, afirmó la mujer.
Otra de las curiosidades fue encontrar a la Niña Infantita, que a decir de los comerciantes es una versión de la virgen María bebe, la figura es distinta ya que está acostada, además de que los rasgos de su rostro son más finos.
Ropa de hasta un centímetro utilizada para Niños Dios en miniatura, es lo que también ofrecen los comerciantes y es que afirman, hay quienes visten a la figura de la Rosca de Reyes.
Las manos de Don Aarón Bernardino Florencio vuelven a dar vida a los Niños Dios, desde que era apenas un jovencito comenzó a reparar y pintar las figuras religiosas. Con paciencia resana cada detalle, pues ha aprendido lo importante que son para sus dueños.
«Entre las personas que vienen y los dejan para que los repare, hay quienes les tienen mucha fe y quieren que queden bien bonitos», comentó el hombre de 55 años.
Cada año, días previos al 2 de febrero, se coloca en la plaza Central de San Mateo Atenco, en espera de un niño que necesite su pincel, pintura y adhesivo. En enero lo visitan entre 500 y 600 personas, quienes acuden con hasta 12 figuras, por lo que son miles de bebés los que reparan, siendo las composturas en dedos, las que más solicitan, aunque aseguró que ha reparado niños que llegan hechos trizas.
«Hay niños que vienen casi en cachitos y si los vuelvo a pegar y colocar como estaban, son niños que les tienen mucho cariño, que llevan muchos años con las familias y por eso quieren arreglarlos», expresó.
Entre las personas que acuden a solicitar su servicio, hay algunas que desvalorizan su labor y buscan ofrecer menos, pues piensan que «sólo es pegar un dedo», pero Aarón señaló, es el tiempo invertido para reparar, la calidad de los materiales empleados y los detalles en cada pieza.
Al tratarse de un trabajo de temporada, el hombre no solo repara Niños Dios pues durante el año, se emplea en las iglesias, arreglando figuras religiosas y en otros espacios donde ocupen su trabajo.
«Le tenemos que buscar para sacar el dinero. Nos vamos a las iglesias, las mismas personas que ya conocen nuestros trabajos nos recomiendan para arreglar las figuras», explicó.
La fe católica lleva a los creyentes a adquirir lo mejor para sus niños Dios y es que hay quienes llegan a comprar ropones de hasta más de dos mil pesos; se trata de prendas con detalles como pequeñas piedras, hechos de telas suaves y brillantes, que simula la vestimenta que ocupa un pequeño en su bautizo.
«Los ropones de tamaño grande están de dos mil pesos hacía abajo, por toda la tela que lleva y los detalles. Haga de cuenta que es como el ropón para el bautizo», comenzó la señora que los ofertaba.
La duda surgió y le preguntamos a la comerciante, si era rentable, a lo que respondió, «sí» y aseguró que aunque los precios son más elevados de lo que comúnmente se oferta, hay un mercado que los adquiere.

