Los destinos de playa, balnearios y turismo religioso concentran la preferencia de las y los mexiquenses durante el periodo vacacional de Semana Santa, con una alta demanda tanto dentro como fuera del Estado de México.
En terminales como la de Toluca, el flujo de viajeros comenzó desde el fin de semana previo, aunque el sector del autotransporte prevé que el mayor movimiento se registre entre el Miércoles Santo y el Domingo de Resurrección, cuando se concentran las salidas hacia distintos puntos turísticos.
Dentro de la entidad, los recorridos se dirigen principalmente hacia zonas con tradición religiosa y oferta de descanso, como Chalma, Malinalco, Ixtapan de la Sal, Tonatico, Tejupilco y Valle de Bravo, además de municipios del norte como Aculco, Acambay y Atlacomulco.
“Dentro del Estado de México, pues tenemos el turismo religioso que es Chalma principalmente, y pasan a Malinalco, van, están saliendo al sur del estado, a Ixtapan de la Sal, con Tonatico, Tejupilco, Valle de Bravo, incluso al norte del estado, lo que es Aculco, Acambay, Atlacomulco”, señaló Odilon López Nava, delegado de la Cámara Nacional Autotransporte de Pasaje y Turismo (Canapat), en el Estado de México.
Fuera del territorio mexiquense, los destinos con mayor demanda son las playas del Pacífico, en particular Acapulco y Zihuatanejo, así como ciudades con oferta cultural y recreativa como Querétaro, Guadalajara, Morelia y Taxco.
La elección de estos sitios responde a factores como cercanía, costos accesibles y diversidad de actividades, que van desde recorridos religiosos hasta opciones de descanso en balnearios o playas.
En términos de gasto, quienes realizan viajes de varios días destinan entre 7 mil y 8 mil pesos, mientras que opciones más breves o ajustadas se ubican en rangos cercanos a los 5 mil pesos, considerando transporte, hospedaje, alimentos y actividades.
“Este, entre siete mil y ocho mil pesos, cuatro días, sí, porque ahorita ya no sabemos cómo esté, pero no creo que haya bajado, haya subido, el transporte, como somos ya la tercera edad, pagamos nada más la mitad de pasaje”, señaló Benjamín Fernández.
El gasto turístico contempla principalmente transporte, hospedaje y alimentación, con variaciones derivadas de ajustes en tarifas durante la temporada, entre ellos un incremento cercano al 2 % en el transporte por el alza en combustibles, sin que esto reduzca la demanda característica de este periodo.

