Estudiantes de la UNAM y del Instituto Politécnico Nacional realizaron una protesta en estaciones del Tren Suburbano para exigir una tarifa preferencial que reduzca el costo de los traslados diarios entre el Valle de México y Ciudad de México, al considerar que el gasto en transporte afecta directamente su permanencia escolar.
Durante la movilización, jóvenes permitieron el acceso libre en algunos torniquetes de las estaciones Cuautitlán y Buenavista como medida de presión para visibilizar su demanda de tarifas más accesibles para la comunidad estudiantil que utiliza este sistema todos los días.
La inconformidad surgió principalmente entre alumnos de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM, quienes señalaron que trasladarse a clases implica destinar una parte importante de sus gastos diarios únicamente al transporte público, especialmente para quienes recorren largas distancias entre municipios mexiquenses y la capital del país.
Los manifestantes solicitaron que el costo máximo por viaje sea de 15 pesos y el mínimo de 10 pesos, luego de señalar que actualmente el trayecto largo en el Tren Suburbano cuesta 26.50 pesos, mientras que el corto alcanza los 11.50 pesos.
Los estudiantes indicaron que el gasto no se limita únicamente al tren, ya que muchos también deben utilizar combis, camiones, Metro, Mexibús u otros sistemas de transporte para completar sus recorridos de ida y vuelta hacia sus centros educativos.
En la protesta realizada en Buenavista, los participantes aseguraron que su intención no era afectar a usuarios ni interrumpir el servicio, sino abrir una mesa de diálogo con autoridades y con la empresa operadora para discutir un esquema de cobro diferenciado para estudiantes.
La movilización se desarrolló sin enfrentamientos y generó atención entre usuarios que transitaban por la terminal, mientras grupos estudiantiles reiteraron que continuarán organizándose para insistir en una tarifa más baja en este medio de transporte.
Los jóvenes señalaron que el incremento en los costos de movilidad representa una carga económica constante para miles de estudiantes del Valle de México, quienes diariamente deben invertir varias horas y distintos trasbordos para llegar a sus escuelas.

