La violencia continúa sacudiendo los cimientos de Tepotzotlán. En el más reciente incidente, un comando armado irrumpió en un taller mecánico de la comunidad de Santiago Cuautlalpan, dejando dos personas heridas. El suceso, ocurrido a plena luz del día, se suma a la creciente ola de violencia, mientras las corporaciones municipales no logran contenerla y la presidenta municipal se mantiene al margen, priorizando imponer a su reemplazo en el ayuntamiento.
Testigos del ataque narraron momentos de pánico absoluto ante la brutalidad del atentado, una escena que se ha vuelto común en un municipio que, bajo la administración actual, ha perdido el control de sus calles. La falta de una respuesta institucional efectiva tras la balacera ha dejado claro que la seguridad ciudadana no es prioridad para quienes ocupan el Palacio Municipal, dejando a los vecinos desamparados y exigiendo respuestas que la autoridad se niega a dar.
Mientras el miedo se apodera de los barrios y las cifras delictivas se disparan, la presidenta María de los Ángeles Zuppa Villegas parece vivir en una realidad paralela donde lo único importante es garantizar la permanencia de su linaje político. En lugar de encabezar mesas de seguridad o implementar estrategias reales contra la delincuencia, el aparato gubernamental está enfocado en la imposición de su hermana, Paloma Zuppa, como próxima candidata a la presidencia municipal, sacrificando el bienestar ciudadano por un proyecto personal de sucesión dinástica.
Las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública exponen la cruda realidad que el gobierno local intenta ocultar tras campañas de imagen y propaganda. En Tepotzotlán se muestra un incremento sostenido que desmiente cualquier discurso de progreso o tranquilidad pregonado desde la alcaldía.
Existe una brecha abismal entre la realidad violenta que viven los ciudadanos y las prioridades de una administración que ha normalizado la inseguridad para concentrarse en el clientelismo político. Tepotzotlán merece dejar de ser un tablero de ajedrez para las ambiciones familiares de las Zuppa y recuperar su derecho a vivir sin miedo; sin embargo, mientras la imposición política sea el eje central del gobierno, las balas y el terror seguirán ocupando el lugar que deberían tener la justicia y la paz social.

