Transporte, luminarias, mayor seguridad, cursos gratuitos y espacios para atender casos de violencia de género forman parte de las demandas que estudiantes de la FES Cuautitlán aseguran haber conquistado durante los últimos años a través de organización, protestas y negociaciones con las autoridades.
Ahora, la comunidad estudiantil decidió sacar del archivo aquellas movilizaciones y hacer un recuento de lo conseguido desde 2017, con un mensaje dirigido a las nuevas generaciones: varias de las condiciones que hoy existen dentro y alrededor de la facultad son resultado de las luchas que emprendieron estudiantes en años anteriores.
El balance reúne al menos seis años de protestas y presión hacia las autoridades universitarias, con demandas que han tenido como uno de sus principales ejes la seguridad de los alumnos durante sus traslados hacia y desde la FES Cuautitlán.
Uno de los primeros cambios que los estudiantes incluyen en su recuento ocurrió en 2017, cuando consiguieron un convenio de transporte para facilitar los traslados de la comunidad universitaria.
El tema volvió a generar inconformidad en 2022, cuando, de acuerdo con el pronunciamiento estudiantil, la dirección se negó inicialmente a firmar la continuidad del convenio.
Según los alumnos, la presión permitió destrabar la firma y avanzar también en rutas hacia El Rosario y La Quebrada, además de propiciar acercamientos con autoridades de Seguridad Ciudadana.
El transporte ha sido durante años uno de los temas sensibles para la comunidad de esta facultad de la UNAM, debido a que cientos de estudiantes deben combinar distintos medios para llegar a sus instalaciones, ubicadas entre los municipios de Cuautitlán Izcalli y Cuautitlán.
Para 2018, los estudiantes ubican otro momento importante de su organización: la creación de una instancia enfocada en la defensa de los derechos universitarios y la atención de casos de violencia de género.
Ese mismo año, aseguran, también se consiguió la salida de cinco profesores señalados por presunto acoso, uno de los temas que había generado inconformidad entre integrantes de la comunidad universitaria.
De acuerdo con el recuento estudiantil, la organización derivó en la creación de Comisiones de Inscripciones y cursos gratuitos, concebidos como herramientas de acompañamiento para alumnos que enfrentaban dificultades durante sus procesos académicos y administrativos.
Esta vez estuvieron relacionadas con la seguridad y las condiciones de acceso a las instalaciones de la FES Cuautitlán.
Los estudiantes aseguran que las movilizaciones permitieron conseguir la instalación de luminarias y la delimitación de algunos espacios mediante vallas, como respuesta a los riesgos que enfrentaba la comunidad, principalmente durante sus entradas y salidas del plantel.
De esta manera, a lo largo de seis años, las protestas estudiantiles pasaron de exigir mejores condiciones de transporte a colocar sobre la mesa temas como acoso, atención a la violencia de género, procesos de inscripción, seguridad e infraestructura.
Los estudiantes buscan que las nuevas generaciones conozcan qué hubo detrás de algunas de las condiciones y servicios que actualmente existen en la facultad y, al mismo tiempo, reconocen que todavía hay pendientes.
“Recordar estas luchas no significa vivir del pasado. Significa entender que cada conquista es un punto de partida”, señalaron.
El mensaje concluye con una idea que ha acompañado buena parte de estas movilizaciones: ante los problemas que aún persisten dentro y alrededor de la FES Cuautitlán, los estudiantes consideran que la organización colectiva seguirá siendo una de sus principales herramientas para impulsar nuevos cambios.

