La seguridad en Teotihuacán volvió a ser tema central a casi dos semanas del ataque armado ocurrido en la zona arqueológica.
Aquel hecho dejó una fuerte crítica sobre la vigilancia en espacios turísticos, luego de que un sujeto subiera a la base de la Pirámide de la Luna, disparara contra visitantes y tomara rehenes. El incidente terminó con la muerte de una turista canadiense y del agresor.
Hoy, el panorama es distinto. Durante este fin de semana largo, se observa una importante afluencia de turistas, acompañada de un reforzamiento visible de las medidas de protección.
De acuerdo con la Secretaría de Cultura y Turismo del Estado de México, la seguridad en Teotihuacán ahora se basa en tres niveles.
El primero inicia desde el acceso vehicular, donde elementos de la Guardia Nacional revisan automóviles.
El segundo ocurre en taquilla, con una inspección básica antes de ingresar.
El tercer filtro es el más estricto: arcos detectores de metal y revisión de mochilas, donde se limita el ingreso de diversos objetos para prevenir riesgos.
Entre los artículos permitidos destacan botellas de agua, alimentos ligeros, medicamentos personales y bloqueadores solares en presentación de crema o barra.
Por otro lado, están prohibidos encendedores, aerosoles, armas blancas y objetos punzocortantes. Incluso algunas sombrillas con punta metálica no pueden ingresar.
A pesar de las nuevas restricciones, la seguridad en Teotihuacán ha generado confianza entre visitantes. Desde temprana hora, turistas nacionales y extranjeros recorren la zona, mientras el operativo busca garantizar una visita segura en uno de los sitios más emblemáticos del país.

