A una década de que el Calupoh fue reconocido como la tercera raza de perro mexicana, aún falta profundizar en el conocimiento de sus características biológicas y de su comportamiento, aseguró Raúl Valadez Azúa, investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.
El especialista explicó que, aunque el Calupoh conserva rasgos reactivos heredados del lobo, esto no significa que sea un perro de guardia o de protección. Por el contrario, señaló que se trata de un animal de compañía, que desarrolla vínculos estrechos con las personas que identifica como parte de su grupo familiar.
Valadez Azúa indicó que todavía es necesario realizar estudios sobre su estructura anatómica, fisiológica y genética para comprender mejor la interacción entre su herencia de lobo y de perro doméstico.
El investigador recordó que el origen del Calupoh está ligado a investigaciones arqueozoológicas de restos óseos hallados cerca del Templo Mayor, con una antigüedad aproximada de 700 años, que mostraron características de híbridos entre lobo y perro. Estos hallazgos sirvieron como base cultural para impulsar la creación de la raza mexicana reconocida oficialmente.
De acuerdo con el académico, el reto ahora es seguir estudiando al Calupoh para conocer mejor sus capacidades y comportamiento, evitando atribuirle funciones de vigilancia que, afirmó, no corresponden a la naturaleza de esta raza.

