El penal federal de máxima seguridad El Altiplano, situado en el municipio mexiquense de Almoloya de Juárez, consolidó su estatus como la prisión de los intocables al mantener recluidos a cinco exgobernadores procesados por delincuencia organizada, lavado de dinero, tortura y contrabando fiscal.
La llegada del exmandatario guerrerense Ángel Heladio Aguirre Rivero, vinculado a proceso por ocultar videos clave en el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, terminó por blindar este reclusorio federal como el epicentro carcelario de la plana mayor de la política caída en desgracia.
Las celdas de máxima seguridad albergan actualmente a cuatro antiguos militantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y a un representante del Partido Acción Nacional (PAN), formando un inédito mosaico de corrupción institucional. Este grupo de exmandatarios, procedentes de Baja California, Chihuahua, Tamaulipas, Puebla y Guerrero, comparte ahora los rigurosos protocolos de aislamiento tras colapsar sus administraciones entre escándalos de desvíos millonarios e impunidad.
El penal federal resguarda al exgobernador panista Ernesto Ruffo Appel, capturado por encabezar la red de huachicol fiscal más grande detectada en el país, la cual ingresó combustible desde Texas declarando apenas el 10 por ciento del volumen real y defraudando al fisco con más de 4 mil millones de pesos. A este expediente se suma el encierro del exmandatario chihuahuense César Duarte Jáquez, procesado por desviar 96.6 millones de pesos del erario estatal hacia negocios propios y blanquear decenas de millones mediante complejas operaciones financieras.
La lista negra de Almoloya de Juárez incluye además a Tomás Yarrington Ruvalcaba, exgobernador de Tamaulipas deportado por Estados Unidos tras purgar una condena por lavado de dinero y recapturado por Interpol para enfrentar cargos federales por narcotráfico y recursos de procedencia ilícita. Los expedientes judiciales confirman que cada uno de estos personajes estructuró redes de corrupción desde el poder estatal que terminaron colapsando bajo el peso de la ley.
El reclusorio mantiene bajo estricta vigilancia a Mario Plutarco Marín Torres, el exgobernador poblano conocido como el ‘Gober Precioso’, quien purga prisión preventiva mientras aguarda sentencia definitiva por el delito de tortura contra la periodista Lydia Cacho. Las investigaciones demostraron que el exmandatario confabuló el aparato de seguridad estatal en 2005 para detener y agredir a la comunicadora en represalia por documentar redes de explotación sexual infantil en su libro Los demonios del Edén.
La concentración de estos exmandatarios en El Altiplano representa un hito sin precedentes en el sistema penitenciario mexicano, evidenciando la caída definitiva de figuras que alguna vez gobernaron con total impunidad. Las autoridades federales mantienen blindado el perímetro del penal ante la gravedad de los procesos penales que enfrentan estos cinco personajes clave de la historia política nacional.

