El Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció que transmitirá en vivo la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, exmayor y psiquiatra del Ejército condenado a muerte por perpetrar una masacre en 2009 en la base militar de Fort Hood, Texas.
La ejecución está programada para el próximo 3 de diciembre, a las 13:00 horas, en la misma instalación militar donde ocurrió el ataque. De concretarse, sería la primera ejecución estadounidense transmitida en directo al público.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó que el procedimiento será público y defendió la decisión al señalar que los responsables de crímenes de esta magnitud deben enfrentar consecuencias graves.
“Se transmitirá en vivo. Se darán más detalles más adelante”, declaró un funcionario del Pentágono bajo condición de anonimato.
Sin embargo, las autoridades todavía no han precisado qué plataformas utilizarán, si habrá espectadores dentro de la base militar o cuántos soldados integrarán el pelotón encargado del fusilamiento.
El presidente Donald Trump aprobó la ejecución por recomendación de Hegseth, según informó el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, el pasado 5 de octubre.
Al ser cuestionado sobre una posible última petición del condenado o algún contacto con el mandatario estadounidense, el secretario de Defensa respondió:
“No me importa. Lo veremos el 3 de diciembre”.
De llevarse a cabo, será la primera ejecución militar estadounidense desde 1961 y la primera mediante fusilamiento por las fuerzas armadas desde 1945.
No obstante, Hasan todavía podría presentar recursos judiciales que retrasen el cumplimiento de la sentencia.
El 5 de noviembre de 2009, Hasan abrió fuego dentro del Centro de Preparación para Soldados de Fort Hood, donde se encontraban militares que esperaban ser desplegados o regresar de misiones en el extranjero.
Armado con una pistola equipada con mira láser, disparó contra las personas presentes. El ataque fue considerado el tiroteo más mortífero registrado en una instalación militar estadounidense.
Las investigaciones posteriores determinaron que el agresor había mantenido contactos con Anwar al Awlaki, un clérigo radical que posteriormente se convirtió en una figura destacada de Al Qaeda en la península arábiga.
Durante el proceso judicial, Hasan decidió ejercer su propia defensa y se declaró no culpable.
En agosto de 2013 fue declarado culpable de 13 cargos de asesinato premeditado y 32 de intento de asesinato premeditado. El día 28 de ese mismo mes, los integrantes del tribunal militar determinaron por unanimidad imponerle la pena de muerte.
Aunque anteriormente medios de comunicación intentaron televisar ejecuciones, los tribunales estadounidenses lo impidieron. La transmisión anunciada por el Pentágono marcaría así un precedente en la historia del sistema de justicia militar del país.

