Ante la situación que enfrenta el sistema público de salud en el país, la medicina tradicional debe recuperar su valor como una alternativa para el cuidado de las personas, consideró la terapeuta alternativa Jovita Prado Villafaña, quien llamó a dejar de descalificar estos conocimientos ancestrales como supersticiones.
Señaló que el ritmo de vida actual, caracterizado por el estrés, las rutinas aceleradas y los hábitos de consumo, influye en el bienestar de las personas y ha debilitado su vínculo con la naturaleza.
“La modernidad enferma al ser humano, la conexión con la naturaleza se ha interrumpido con un mundo moderno que implica horarios, rutina y hábitos de consumo que propician muchos problemas de salud”, mencionó Prado Villafaña.
Ante este panorama, destacó la importancia de modificar los hábitos alimenticios y considerar alternativas terapéuticas vinculadas con la cultura y el entorno de las comunidades.
Recordemos cuando éramos niños y alguien nos echaba una soplada de alcohol, una sobada o una sahumada; son conocimientos que están en los pueblos.
La terapeuta sostuvo que también es necesario replantear la relación de las personas con su bienestar y prestar atención a la salud antes de que los padecimientos se agraven. En ese sentido, advirtió que las jornadas laborales y los ingresos económicos no compensan las consecuencias de una enfermedad física o mental.
Prado Villafaña afirmó que la medicina tradicional cuenta con conocimientos que pueden contribuir al cuidado de la salud y señaló que algunos medicamentos alópatas contienen principios activos obtenidos de plantas. También destacó que las prácticas tradicionales suelen considerar las necesidades particulares de cada persona.
Además de los malestares físicos, explicó, los terapeutas tradicionales atienden problemas emocionales y espirituales que se manifiestan en experiencias como el espanto, la melancolía y la tristeza, a los que atribuyen una posible relación con otros padecimientos.
Finalmente, señaló que el acompañamiento y el contacto humano forman parte de estas prácticas, pues considera que la cercanía, el afecto y un abrazo pueden contribuir al bienestar de quienes atraviesan algún malestar.

