En agosto, el valor de la canasta alimentaria mostró un encarecimiento notable, principalmente en el ámbito urbano, con una tasa anual de 4.1 %, mientras que en el rural fue de 2.8 %, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Los productos que más contribuyeron al alza fueron alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, el bistec de res y la molida de res. En las ciudades, la leche pasteurizada de vaca también tuvo un impacto significativo.
El Inegi estimó que una persona necesitó en agosto 1,850.73 pesos en zonas rurales y 2,452.05 pesos en urbanas para cubrir la canasta alimentaria. Los datos destacan que los ingresos de la población son insuficientes para adquirir los bienes y servicios incluidos en las canastas alimentaria y no alimentaria.
La inflación general anual en agosto de 2025 se ubicó en 3.6 %, una disminución de 1.4 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2024. Por su parte, la inflación mensual registró un descenso de 0.2 puntos porcentuales, tras mantenerse estable desde enero hasta julio (0.3 %).
‘El nivel actual se asemeja a la inflación de agosto de 2019, que fue de 3.2 %’, señaló el Inegi.
En términos de las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI), el ámbito rural se situó por debajo de la inflación general anual, mientras que el urbano la superó. Comparado con agosto de 2024, la variación en las LPEI disminuyó 3.2 puntos en lo rural y 1.9 en lo urbano, ubicándose en 5.9 % y 6.0 %, respectivamente.
Los alimentos de la canasta alimentaria fueron los principales responsables de los cambios, con mayor incidencia en el ámbito urbano (62 %) frente al rural (51.7 %).
En la canasta no alimentaria, en zonas rurales destacaron los rubros de cuidados personales y educación, cultura y recreación. En el ámbito urbano, los más influyentes fueron educación, cultura y recreación, junto con cuidados personales.

