El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, afirmó que los cárteles de la droga representan una amenaza permanente y en constante evolución. Aseguró que “no hay ni una pulgada de la frontera norte de México que no esté cubierta por una plaza”, en referencia a las zonas de operación controladas por organizaciones criminales.
Según explicó, nueve cárteles mantienen presencia en estas áreas y buscan identificar vulnerabilidades para facilitar el tráfico de drogas y personas. Para ello, utilizan herramientas como drones y, en algunos casos, túneles transfronterizos.
El funcionario de la administración Trump testificó ante un subcomité de asignaciones de la Cámara de Representantes sobre la supervisión y las operaciones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Markwayne Mullin sostuvo que la construcción de nuevas barreras físicas no solo busca impedir cruces irregulares, sino también dirigir las actividades de los traficantes hacia puntos de control estratégico donde las autoridades puedan concentrar personal y recursos.
Mullin señaló que uno de los principales desafíos para la construcción del muro es el comportamiento cambiante del cauce del río Bravo, cuya trayectoria no siempre coincide con la línea fronteriza oficial.
Por ello, explicó que las autoridades buscan edificar las barreras tomando como referencia la delimitación histórica de la frontera, conocida como la línea Roosevelt, en lugar de seguir exclusivamente la ribera del río.
Además de las estructuras físicas, destacó la incorporación de herramientas tecnológicas como torres autónomas de vigilancia e inteligencia artificial, las cuales calificó como “multiplicadores de fuerza” que permiten mejorar la supervisión en zonas extensas y de difícil acceso.
Indicó que en regiones ambientalmente sensibles, como el parque nacional Big Bend en Texas, la estrategia contempla instalar únicamente dos millas de barrera física, mientras que el resto será cubierto mediante sistemas de vigilancia tecnológica o “cercas inteligentes”.

