jueves, septiembre 17, 2026
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La comida de las abuelas está en riesgo: jóvenes cocinan menos y buscan opciones rápidas

La comida tradicional heredada de las abuelas y mamás del Estado de México y el país podría estar en riesgo, debido a que cada vez se cocina menos ante la falta de tiempo, alertó la chef Diana Magdalena Alanis Garduño.

“Cada vez la sociedad tiene menos tiempo para invertir en la cocina y por ello dejamos de preparar los guisos que antes había en casa de las abuelas o que daban las mamás”, dijo la también coordinadora de la licenciatura en Gastronomía de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex).

El cansancio que provoca el empleo, señaló, deja menos espacio para disfrutar de la preparación de los platillos tradicionales.

A esto se suma la llegada de los alimentos empacados, que ofrecen practicidad a las personas que buscan preparar un guisado en pocos minutos.

“Las personas prefieren abrir una bolsa de espinaca que ya esté lavada y desinfectada, que estar batallando, por ejemplo, con unos huauzontles que se tienen que limpiar y separar”, dijo la chef.

Además de la falta de tiempo, el desinterés de las nuevas generaciones por los sabores ancestrales también podría contribuir a la pérdida de esta gastronomía, comentó Jovita Montés Juárez, cocinera tradicional originaria de Ocoyoacac.

“Los jóvenes de ahora buscan comida rápida o embutidos como jamón, queso y no digo que esté mal, pero cuando hay un platillo tradicional frente a ellos lo rechazan”, comentó.

Esta situación, explicó, tiene relación con una cultura que se ha fomentado en los últimos años, poniendo como eje central la alimentación mediterránea y dejando de lado alimentos de la milpa, al considerar que son menos saludables.

Como ejemplo, Jovita señaló que los jóvenes prefieren comer más pastas y ensaladas, mientras que dejan de lado las tortillas, los frijoles, el maíz, el arroz y los guisos preparados con jitomates y tomates.

Para preservar esta gastronomía ancestral, es necesario volver a algunas de las prácticas de las abuelas, entre ellas visitar a las marchantas, quienes recolectan y venden quelites e ingredientes utilizados en la cocina tradicional.

“La recomendación es que visiten los mercados, que se acerquen a las marchantas, que son las señoras que están al pie de las banquetas dentro y fuera del mercado”, comentó la chef.

Se trata de mujeres que conocen sus hierbas, sabores, importancia y maneras de cocinar, conocimientos que, aseguró, están dispuestas a compartir.

Además, estos ingredientes pueden ser económicos.

“No nos va a llevar más que invertir 10, 15 pesos y podamos tener una nueva gama de sabores”, dijo.

Atreverse a dedicar tiempo a la cocina podría ser el primer paso para aprender sobre la gastronomía de los ancestros y contribuir a su conservación.

La chef también aseguró que la cocina no es perfecta y se basa en la prueba y el error, por lo que experimentar con los ingredientes y atreverse a probar nuevas preparaciones podría resultar en buenos platillos.

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