A unas semanas del Día de Muertos, conseguir una fosa para sepultar a un familiar comienza a ser complicado en varios municipios del Valle de México. Tlalnepantla, Coacalco, Nicolás Romero, Atizapán de Zaragoza y Ecatepec enfrentan problemas de saturación en sus panteones, por lo que han comenzado a buscar alternativas como nuevos cementerios, crematorios, nichos y recuperación de espacios.
La situación más apremiante se reporta en Tlalnepantla, donde 16 de sus 17 panteones municipales están completamente llenos y no tienen posibilidades de ampliación, de acuerdo con el Plan de Desarrollo Municipal 2025-2027.
Ante este panorama, el municipio cuenta con el proyecto Horizonte de Paz, ubicado en Lomas del Calvario, que contempla capacidad para recibir hasta 22 mil 989 inhumaciones distribuidas en 7 mil 663 fosas.
En Coacalco, la falta de espacios también alcanza a sus principales cementerios. El gobierno municipal reporta saturación tanto en el panteón Enrique Rébsamen, que cuenta con 3 mil 116 fosas, como en el de la Cabecera Municipal, con mil 370.
Frente a esta situación, el diagnóstico municipal plantea alternativas como la cremación y un mejor aprovechamiento del suelo para atender las necesidades funerarias de la población.
En Nicolás Romero, el problema llevó al Cabildo a aprobar, en marzo de este año, el inicio de los procedimientos para construir un nuevo panteón en un predio de más de una hectárea. La medida responde a la saturación de los cementerios de San Rafael, San Isidro y La Gloria.
Atizapán de Zaragoza también arrastra dificultades. Su diagnóstico municipal advierte que sus cuatro cementerios públicos comparten un problema: la saturación.
Mientras tanto, en Ecatepec, la alcaldesa Azucena Cisneros reconoció este año la presión que enfrentan los camposantos del municipio. Entre las opciones planteadas se encuentran poner en operación el incinerador y ampliar la disponibilidad de nichos.
Aunque la saturación afecta a distintas localidades, no todos los municipios del Valle de México enfrentan el mismo panorama.
Tepotzotlán conserva capacidad disponible en algunos de sus cementerios. De acuerdo con su Plan de Desarrollo Municipal vigente, el panteón de Santiago Cuautlalpan tiene espacio para otras 4 mil 200 fosas, mientras que el de Los Dolores cuenta con capacidad para alrededor de 7 mil.
Por su parte, Tultepec registra dos panteones municipales y uno delegacional.
En Cuautitlán Izcalli, las autoridades mantienen distintas opciones para atender la demanda de servicios funerarios, entre ellas inhumaciones, exhumaciones, refrendos, mantenimiento y cremación.
Durante el operativo de Día de Muertos de 2025, el municipio brindó cobertura en 13 panteones distribuidos en comunidades como Xhala, Santa Bárbara, Santa María Tianguistenco, Santiago Tepalcapa y San Francisco Tepojaco.
La falta de fosas cambia las decisiones de las familias
La saturación de los cementerios no solo representa un reto para los gobiernos municipales; también modifica las opciones que tienen las familias cuando pierden a un ser querido.
María Eugenia López relató que, cuando murió su abuelo en Naucalpan, su familia optó por la cremación porque no consiguió un espacio cercano para sepultarlo.
Su experiencia refleja una de las consecuencias de la falta de lugares disponibles: las familias deben considerar alternativas funerarias cuando no encuentran una fosa en la zona donde desean enterrar a sus seres queridos.
Con la llegada del 1 y 2 de noviembre, los municipios se preparan para recibir a miles de personas que visitarán los cementerios para recordar a sus difuntos. Pero detrás de las labores de limpieza y vigilancia propias de estas fechas permanece otro desafío: encontrar espacios suficientes para las futuras inhumaciones y garantizar que los panteones puedan responder a la demanda de los próximos años.

