El consumo de alcohol está vinculado con más de 60 enfermedades, entre ellas cirrosis hepática, pancreatitis y distintos tipos de cáncer. En México, seis de las 10 principales causas de muerte se relacionan con su ingesta, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
El Centro Estatal de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades (CEVECE), encabezado por el epidemiólogo Víctor Torres Meza, señala que el alcohol mantiene un alto nivel de consumo, principalmente en entornos sociales, donde su uso se ha integrado como una forma de desinhibición y manejo de tensiones cotidianas.
El especialista indica que el alcoholismo impacta en distintos ámbitos de la vida, como el laboral, social, académico y familiar, además de representar una carga para los sistemas de salud y para la economía. Los patrones de consumo excesivo se asocian con enfermedades de tipo orgánico y trastornos psiquiátricos.
Entre las afectaciones relacionadas se encuentran padecimientos infecciosos, hipertensión arterial, arritmias y miocardiopatía alcohólica. También se reportan gastritis, enfermedades hepáticas, así como mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer, osteoporosis y osteopenia. En el ámbito reproductivo, se documentan alteraciones en la libido y disfunciones sexuales.
Las enfermedades con mayor prevalencia asociadas al consumo nocivo son cirrosis hepática, hipertensión y osteoporosis. En mujeres, el consumo excesivo se relaciona con alteraciones en el ciclo menstrual. Durante el embarazo, puede derivar en abortos espontáneos y en trastornos del espectro alcohólico fetal.
Datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2025) indican que el 73.7% de la población de 12 a 65 años consume bebidas alcohólicas. Se registra un aumento en mujeres, cuya prevalencia pasó de 62.6% a 69.3%, mientras que el consumo anual en adolescentes se ubicó en 17.8%.
El alcohol también actúa como factor de riesgo en más de 200 condiciones médicas y sociales, incluidas enfermedades cardiovasculares, accidentes viales y hechos de violencia. En el país, estas afectaciones se asocian con aproximadamente 41 mil muertes al año, lo que equivale a cerca de 112 diarias.
Registros hospitalarios señalan que alrededor del 30% de las personas atendidas por lesiones en servicios de urgencias habían ingerido alcohol antes del incidente. Asimismo, una proporción relevante de traumatismos y eventos violentos ocurre durante fines de semana, noches y periodos festivos, cuando se incrementa su consumo.

