La Secretaría del Campo en el Estado de México (EMX) inició este viernes en Temascaltepec la primera de una serie de mesas de trabajo regionales para frenar el avance del gusano barrenador en la entidad. De acuerdo con las cifras oficiales, 291 casos se encuentran en el Edomex, por lo que las autoridades han priorizado la zona sur, donde 18 municipios concentran 249 contagios, lo que representa el 85 por ciento. El objetivo es informar a los productores y a la población sobre los métodos de prevención y atención inmediata para evitar que esta plaga continúe afectando el patrimonio ganadero.
Los focos rojos de esta crisis sanitaria están claramente identificados en cinco demarcaciones clave: Tlatlaya encabeza la lista con 76 casos, seguido por Amatepec con 54, Tejupilco con 39, Luvianos con 25 y Sultepec con 14. Ante este escenario, el gobierno estatal ha programado foros adicionales en Tejupilco y Valle de Bravo, buscando contener la plaga antes de que se extienda a otras regiones que, aunque por ahora presentan menor incidencia, ya han sido catalogadas como zonas de riesgo.
Mantener al ganado y a los animales de compañía en condiciones óptimas de salud es la recomendación más contundente de los especialistas para evitar el contagio. La plaga se transmite mediante la mosca, que deposita sus huevecillos en las heridas abiertas de los ejemplares; por ello, el cuidado constante de las lesiones y una higiene estricta son fundamentales para impedir que el ciclo de reproducción del parásito se complete. La información técnica que se entrega en estas mesas de trabajo es vital para que los productores sepan cómo actuar ante el primer síntoma sospechoso.
Esta estrategia de capacitación no se limitará únicamente al sur, pues se planea extender los foros hacia las regiones norte y oriente del territorio mexiquense. Las autoridades han advertido que 43 de los 125 municipios del estado ya fueron identificados como puntos de alto riesgo, lo que obliga a mantener un monitoreo constante sobre la población animal para evitar que el problema escale a niveles inmanejables que pongan en jaque la economía de las familias campesinas.
Las cifras proyectadas por los expertos en caso de no contener la plaga son alarmantes y reflejan una crisis financiera potencial para el estado. Se estima que, si llegara a infectarse apenas el cinco por ciento de los 28 millones de animales que habitan en la entidad, la inversión necesaria para realizar los tratamientos médicos especializados superaría los 224 millones de pesos. Este panorama obliga a la coordinación total entre el sector gubernamental y los propietarios de animales, quienes son la primera línea de defensa contra un brote que podría desestabilizar la producción pecuaria local.
La inversión en prevención no es una opción, sino una necesidad imperativa para proteger el sustento de miles de mexiquenses cuya economía depende directamente de la salud de sus animales. Las mesas de trabajo buscan justamente que cada peso destinado a la erradicación del gusano barrenador sea bien utilizado, evitando que el costo social y económico de esta plaga crezca exponencialmente, transformando una crisis sanitaria en un golpe severo al bolsillo de los productores más vulnerables del Estado de México (EMX).

