Con una misa de cuerpo presente, familiares, amigos y vecinos despidieron este domingo a Alejandro González, el adolescente de 16 años que murió tras la explosión registrada en San Francisco Tepojaco, en Cuautitlán Izcalli, Estado de México.
La ceremonia se realizó en la parroquia de San Francisco de Asís, donde quienes conocieron al joven se reunieron para darle el último adiós. Alejandro era futbolista, monaguillo y un estudiante destacado, por lo que fue recordado como un joven alegre, dedicado y con múltiples proyectos.
‘Era muy estudioso, me llevaba muy bien con él’, recordó Bryan Alexander, amigo de Alejandro, quien reconoció que la noticia de su muerte ha sido especialmente difícil para quienes compartieron con él durante la secundaria.
Su padre, Alejandro González, describió a su hijo como un joven alegre y enfocado en alcanzar sus objetivos, tanto en los estudios como en el deporte y en las actividades de la iglesia.
Después de la misa, el cuerpo de Alejandro fue llevado en procesión por distintos puntos significativos para él y su familia. Primero pasó por la iglesia y posteriormente fue trasladado al campo de futbol, donde amigos y vecinos lo acompañaron antes de llevarlo de regreso a su casa.
Para su padre, este recorrido tuvo un significado especial, pues Alejandro había salido de su domicilio el día de la tragedia y ya no pudo regresar. Ahora, su familia quiso llevarlo nuevamente a casa antes de darle sepultura.
“Salió de la casa y ya no regresó y ahorita lo vamos a llevar para que haya regresado a su casa, como él hubiera querido”, relató su padre.
Frente a la tragedia, el padre de Alejandro aseguró que no busca responsabilizar a nadie por la muerte de su hijo y señaló que, desde su perspectiva, se trató de un accidente.
Mientras la familia comienza el duelo, otros diez menores continúan hospitalizados a consecuencia de las graves quemaduras y lesiones provocadas por la explosión.
Ante la situación de los menores, habitantes de San Francisco Tepojaco comenzaron a organizar distintas actividades para recaudar fondos y apoyar a las familias de los jóvenes que permanecen hospitalizados.
Entre el dolor de una familia y la solidaridad de todo un pueblo, Alejandro fue despedido este domingo. Su comunidad comenzó así un duelo que, para quienes lo conocieron, permanecerá durante mucho tiempo.

