Los crisantemos ocupan un lugar en las ofrendas de los hogares mexiquenses y en las tumbas de los panteones. Por su volumen, variedad de colores y textura, esta flor es uno de los elementos característicos de los altares y camposantos del país, refiere la Dirección General para un Desarrollo Agropecuario Adaptativo y Autosuficiencia Alimentaria de la Secretaría del Campo.
El Estado de México es líder nacional en la producción de crisantemos, pues concentra el 94% del volumen que se genera en el país, por lo que abastece a mercados de otras entidades, de acuerdo con datos de la dependencia estatal.
Esta flor se cultiva principalmente en las zonas sur y oriente del territorio mexiquense, donde las condiciones climáticas favorecen su desarrollo y representan una actividad económica para numerosas familias.
Entre los municipios que concentran la producción destacan Villa Guerrero, Tenancingo, Coatepec Harinas y Tenango del Valle, donde la floricultura forma parte de las actividades agrícolas más importantes.
El proceso de producción del crisantemo comienza con la selección y el corte de plantas madre. Los esquejes se colocan en camas de arena o sustratos finos durante aproximadamente 12 a 15 días, hasta que desarrollan raíces que permiten su crecimiento.
En territorio mexiquense, el ciclo de cultivo dura alrededor de tres meses, es decir, entre ocho y 12 semanas, dependiendo de las condiciones de producción.
El crisantemo es una planta de día corto, lo que significa que florece naturalmente cuando las noches son más largas, como ocurre durante el otoño. Para comercializarlo durante todo el año, los productores utilizan lámparas eléctricas en los invernaderos y controlan los periodos de iluminación.
Al encender las luces durante la noche, prolongan artificialmente las horas de luz y evitan que la planta inicie su floración, lo que permite que continúe desarrollando su tallo.
Cuando alcanza la altura requerida para el mercado, los floricultores suspenden la iluminación artificial o cubren los invernaderos con mallas oscuras. De esta manera, simulan noches más largas y favorecen la aparición de los botones florales que posteriormente se convertirán en flores.
A través del programa Transformando el Campo, las autoridades estatales han beneficiado directamente a 37 productores de crisantemos mediante la entrega de paquetes de cubiertas de plástico y apoyos para la construcción de invernaderos.
La Secretaría del Campo también invita a la población a consumir flores producidas en la entidad y apoyar el trabajo de las familias mexiquenses que, con dedicación y conocimiento, mantienen esta actividad agrícola.

