El tejocote, una de las 540 especies nativas de México, se encuentra olvidado por los programas agrícolas, situación que pone en riesgo su producción y el ingreso de miles de familias que lo cosechan, advirtió el ingeniero agrónomo Raúl Nieto Ángel.
“El problema que se ha tenido es que no hay programas de gobierno que apoyen o que estimulen el cultivo de estos frutales”, dijo en entrevista.
En el Estado de México, el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) reportó una producción de 20 toneladas en 2023 y para el siguiente año proyectó 25 toneladas. Sin embargo, en años recientes no existen datos, lo que también impide conocer el panorama de este cultivo, refirió el director del Instituto de Investigación y Capacitación Agropecuaria, Acuícola y Forestal del Estado de México (Icamex), Everardo Lovera Gómez.
El funcionario también reconoció que el tejocote “está olvidado y descuidado”. Aunque el Icamex ha trabajado en su conservación mediante la entrega de árboles frutales a los productores, reconoció que el avance ha sido poco.
“El año pasado adquirimos 500 árboles de tejocote y los obsequiamos a los productores. Sí tenemos planes de trabajo, pero el avance es poco”, expresó Lovera Gómez.
El funcionario afirmó que el Estado de México tiene potencial para desarrollar el cultivo de frutales y convertirlo en una actividad económicamente atractiva. Por ello, han puesto atención en la implementación del policultivo.
“Se comenzó a impulsar el policultivo donde uno de los objetivos que se tiene es rescatar precisamente los árboles frutales que de antaño tenían las familias rurales”, dijo Lovera Gómez.
Además, destacó que el fruto contiene una sustancia llamada pectina, muy buscada por la industria de las bebidas porque le da consistencia de pulpa al jugo y autenticidad.
Tanto el especialista como el funcionario recordaron que en México existió una dependencia encargada de la producción frutal: la Comisión Nacional de Fruticultura (Conafrut), creada por decreto presidencial el 31 de agosto de 1961 y desaparecida en la década de 1990. Tras su cierre, sus funciones pasaron a la Secretaría de Agricultura.
Desde hace aproximadamente 30 años, el país no ha tenido un organismo dedicado especialmente a este tema, lo que ha ocasionado que 80% de las frutas de clima templado-frío que se consumen en México sean importadas, señaló Nieto Ángel.
Ante la falta de estímulos económicos y programas, los productores han tenido que enfrentar por cuenta propia los efectos del cambio climático, que ha provocado un incremento de plagas, principalmente la mosca mexicana, la roya y el barrenador de hueso, señaló el especialista.
Cuando aparecen estas plagas, las posibilidades de comercializar la fruta disminuyen, debido a que su sabor, consistencia y aspecto se modifican.
“Producir tejocote con la presencia de plagas es un problema porque para poder comercializar se requiere que la fruta esté libre de estos patógenos”, aseguró Raúl Nieto Ángel, también profesor-investigador de la Universidad de Chapingo.
La situación preocupa especialmente a los productores, quienes han sido testigos de la presencia de gusanos en los frutos. En el Valle de Toluca, hay campesinos que aseguran que en algunos árboles casi 90% de los tejocotes llega a estar infectado.
“No hay tejocote que se salve, todo está agusanado, todo está maltratado. No se puede comer”, comentó Mauricio, campesino y agricultor de Otzolotepec.
La recolección también se ha complicado porque, por fuera, en ocasiones la fruta parece estar libre del gusano, pero en su interior aparecen manchas cafés y señales de que ha sido mordisqueada.
Con base en sus conocimientos, los productores han intentado controlar el problema, pero no han logrado identificar su origen. Por ello, han buscado apoyo y orientación de las autoridades, sin encontrar respuestas. Además, señalan que se necesita realizar labores de saneamiento e inspección.
Ante este panorama, Raúl Nieto consideró necesario “rescatar y proponer una instancia para que se encargue y se dedique a esto”.
La conservación del tejocote se ha mantenido gracias al empeño de los productores. Por su parte, el investigador ha realizado colectas en distintas partes de México para reunir ejemplares.
“Tenemos un banco de germoplasma y hemos generado variedades ya liberadas para que las pueda producir”, explicó.

