COMUNICADO
El pasado 3 de junio de 2026, nuestro hijo Néstor Daniel Martínez Chávez, de 12 años de edad, sufrió un grave incidente dentro de las instalaciones de la Escuela Secundaria No. 15 de Teoloyucan, Estado de México.
Desde ese día, nuestra vida cambió por completo.
Cuando fuimos notificados por las autoridades escolares recibimos versiones diferentes sobre lo ocurrido. Una versión señalaba que Néstor había sufrido una caída accidental; otra indicaba que pudo haber sido empujado. Hasta el día de hoy, nadie nos ha explicado con claridad qué fue lo que realmente sucedió dentro de la escuela.
Al llegar al hospital encontramos a nuestro hijo en estado crítico, intubado y luchando por su vida. Los médicos diagnosticaron un traumatismo craneoencefálico severo con edema cerebral. La lesión fue tan grave que tuvieron que practicarle una cirugía de emergencia para salvarle la vida, retirando parte de su cráneo debido al daño que presentaba.
Después de la operación comenzó otra difícil batalla. Fuimos informados de que el seguro escolar únicamente cubriría una parte de la atención médica. Posteriormente se nos pidió trasladar a nuestro hijo, aun cuando su condición era delicada y acababa de salir de una cirugía de alto riesgo.
Se nos aseguró que ya existían acuerdos para recibirlo en otro hospital y que todo estaba listo para su atención. Confiando en esa información, iniciamos el traslado. Sin embargo, al llegar al Hospital General de Zona No. 98 de Coacalco, nos informaron que no existía ningún acuerdo previo y que, aunque no podían rechazarlo debido a la gravedad de su estado, tampoco contaban con el equipo especializado que requería para atender sus lesiones.
Ante la desesperación y el riesgo que corría la vida de nuestro hijo, decidimos trasladarlo al Hospital Magdalena de las Salinas, donde finalmente fue recibido de urgencia por especialistas. Al ingresar, los médicos actuaron de inmediato para estabilizarlo y controlar las complicaciones que presentaba.
Néstor permaneció cinco días en terapia intensiva, conectado a un respirador artificial y bajo vigilancia permanente. Fueron días de incertidumbre, angustia y miedo para toda nuestra familia.
Gracias al trabajo de los médicos, a su enorme fortaleza y al apoyo de muchas personas, nuestro hijo comenzó a responder favorablemente. Poco a poco despertó y empezó a recordar cosas, acompañado en todo momento por nosotros, sus padres.
Sin embargo, la lucha aún no termina.
Los especialistas nos han informado que Néstor requerirá una segunda cirugía para colocarle una placa que proteja la parte de su cráneo que fue retirada durante la intervención que le salvó la vida.
Mientras enfrentamos esta situación, seguimos sin respuestas sobre lo ocurrido dentro de la escuela.
Han pasado ya 14 días desde aquel 3 de junio y hasta este momento no sabemos con certeza qué provocó que nuestro hijo terminara luchando por su vida.
Por ello exigimos que las autoridades correspondientes esclarezcan los hechos y determinen si se trató de un accidente o si existe algún responsable de las lesiones que sufrió Néstor Daniel.
Como padres, no buscamos confrontaciones ni privilegios. Buscamos la verdad.
También enfrentamos una situación económica y laboral sumamente complicada. Los gastos de traslados, alimentación, medicamentos y cuidados médicos continúan acumulándose. La madre de Néstor ha tenido que dejar temporalmente sus actividades laborales para permanecer a su lado durante su recuperación, situación que nos preocupa profundamente, ya que existe el riesgo de perder su empleo y, con ello, el seguro médico que ha sido fundamental para la atención de nuestro hijo.
Por esta razón solicitamos el apoyo de la ciudadanía, organizaciones civiles, abogados, defensores de derechos humanos y de cualquier persona que pueda orientarnos y acompañarnos legalmente en este proceso.
Asimismo, hacemos un llamado urgente a las autoridades encargadas de la procuración de justicia para que den seguimiento a la denuncia que ya fue presentada ante el Ministerio Público. Hasta el día de hoy no hemos recibido información clara sobre el avance de la investigación y necesitamos que este caso sea atendido con la seriedad que merece.
Ninguna familia debería pasar por una situación como esta sin obtener respuestas.
Queremos saber qué le ocurrió a nuestro hijo.
Queremos que se investigue.
Queremos justicia.
Agradecemos profundamente a familiares, amigos, vecinos, compañeros de escuela, transportistas, maestros, personas de buen corazón y a toda la comunidad que nos ha brindado apoyo moral, económico y emocional durante estos días tan difíciles. Sus oraciones, mensajes, donaciones y muestras de solidaridad nos han ayudado a mantenernos de pie.
Hoy les pedimos que no permitan que el caso de Néstor Daniel sea olvidado.
Compartir esta publicación también es una forma de ayudar.
Han pasado 14 días.
Néstor Daniel sigue luchando por su recuperación.
Nosotros seguimos esperando respuestas.
Por la salud de nuestro hijo.
Por la verdad.
Por la justicia.
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