Tepotzotlán conmemora este martes su 24 aniversario como Pueblo Mágico en medio de una creciente crisis de inseguridad que golpea con fuerza a sus habitantes y desplaza los festejos oficiales a un segundo plano. Cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y múltiples denuncias ciudadanas documentan un alarmante repunte en delitos de alto impacto como robos con violencia, extorsión y asaltos a negocios, evidenciando el profundo deterioro del tejido social bajo la administración municipal.
La gestión de la presidenta municipal, María de los Ángeles Zuppa Villegas, enfrenta duros cuestionamientos por parte de la comunidad debido a la omisión y falta de resultados tangibles frente a la delincuencia. Comerciantes y familias señalan que el patrullaje preventivo brilla por su ausencia, dejando a propios y visitantes a merced de grupos delictivos que operan sin freno en las inmediaciones de este emblemático destino turístico y sus comunidades periféricas.
Registros del Secretariado Ejecutivo revelan que la incidencia delictiva en la demarcación mantiene preocupados a los sectores productivos, quienes sufren constantemente por el atraco a transeúntes y establecimientos comerciales. Los atracos a mano armada en calles aledañas al primer cuadro han dejado de ser casos aislados para convertirse en el pan de cada día de los pobladores, quienes resienten la falta de una respuesta operativa eficaz por parte de la corporación local.
Negocios locales han tenido que invertir recursos propios en sistemas de videovigilancia y cortinas de acero adicionales ante la absoluta indefensión en la que operan. La falta de rondines policiales nocturnos facilita que los amantes de lo ajeno actúen con total impunidad en zonas residenciales y comerciales de Tepotzotlán.
Comerciantes establecidos y prestadores de servicios turísticos denuncian también haber sido blanco de llamadas de extorsión y cobro de piso, un delito que ha escalado silenciosamente en los últimos meses. Las advertencias de grupos criminales obligan a muchos locatarios a pagar cuotas de protección o enfrentar represalias ante la nula protección institucional que brinda el ayuntamiento.
Este clima de intimidación ahuyenta las inversiones locales y pone en riesgo la principal fuente económica del municipio, la cual depende enteramente del flujo turístico nacional e internacional. Las víctimas lamentan que las autoridades municipales minimicen estas denuncias públicas bajo el argumento de mantener una falsa percepción de tranquilidad en el Pueblo Mágico.
La distancia entre la realidad cotidiana y el discurso oficial del ayuntamiento genera un profundo descontento social, pues los festejos por el nombramiento turístico chocan con el temor diario a ser víctima de la criminalidad. Los pobladores reprochan que las autoridades locales prefieren priorizar la imagen pública y la organización de ferias antes que destinar presupuestos suficientes a la seguridad ciudadana y la capacitación policial.
Las protestas y reclamos directos hacia la alcaldesa Zuppa Villegas se multiplican en redes sociales y reuniones vecinales, donde se exige una rendición de cuentas transparente sobre el uso de los recursos federales destinados al rubro de seguridad. A 24 años de orgullo colonial, Tepotzotlán exige un cambio radical en la estrategia de gobierno para rescatar la paz que las familias mexiquenses reclaman en sus calles.

