Siete años de tratamientos, hospitalizaciones y recaídas constantes han marcado la infancia de Mateo Sánchez, un niño mexiquense de diez años que enfrenta una nueva recaída de leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo. Hoy, mientras continúa bajo cuidados paliativos, busca cumplir el sueño de viajar a Japón.
Su diagnóstico ocurrió cuando tenía apenas dos años y once meses de edad. A partir de entonces inició un extenso proceso médico que pareció concluir de forma favorable en diciembre de 2021, cuando alcanzó la remisión de la enfermedad.
Sin embargo, una recaída detectada en diciembre de 2022 obligó al equipo médico a implementar nuevos esquemas de quimioterapia e inmunoterapia como preparación para un trasplante de médula ósea.
El trasplante de médula ósea representaba una de las principales alternativas terapéuticas para combatir la enfermedad. Con ese objetivo, Mateo permaneció durante aproximadamente un año y medio en espera de una oportunidad para acceder al procedimiento en el Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI.
Durante ese periodo, la familia recibió la posibilidad de trasladarse a Monterrey para continuar la búsqueda de una opción de trasplante. Esta alternativa fue declinada debido a que implicaba comenzar de nuevo en otra ciudad, encontrar vivienda, generar ingresos y enfrentar el proceso sin una red familiar de apoyo cercana. Por este motivo, decidieron continuar con la atención médica en la Ciudad de México.Noticias Edomex
Finalmente, su hermana resultó compatible como donante y participó en el proceso de extracción de células necesarias para el trasplante. No obstante, no fue posible obtener la cantidad requerida para concretar el procedimiento. Esta situación obligó a Mateo a continuar con nuevos ciclos de tratamiento que concluyeron el 13 de octubre de 2025.
Un mes después, los estudios confirmaron la presencia de células leucémicas en el sistema nervioso central. Esta condición redujo significativamente las posibilidades de éxito de las alternativas terapéuticas disponibles y aumentó la complejidad de su atención médica.
Después de años de hospitalizaciones, procedimientos invasivos y un importante desgaste físico y emocional para toda la familia, llegó una de las decisiones más difíciles de su proceso. Tras dialogar con sus seres queridos y su equipo médico, Mateo optó por continuar su atención bajo un esquema de cuidados paliativos.
La decisión estuvo marcada por el impacto acumulado de los tratamientos, la experiencia vivida durante el intento de trasplante y las limitadas probabilidades de éxito que ofrecían las alternativas disponibles.
Aunque esta alternativa médica lo mantuvo inicialmente en remisión, el rebrote de la actividad tumoral confirmado el 6 de mayo de 2026 estableció un periodo de cuenta regresiva en su estado de salud. Este diagnóstico impulsó la urgencia de materializar el anhelo de conocer el territorio asiático.

