Ciudadanos de la zona han denunciado que la carretera que conecta a San Sebastián con Tepotzotlán se transformó en un estacionamiento improvisado para unidades de la empresa Tres Guerras. Este bloqueo parcial afecta a cientos de automovilistas que transitan diariamente por esta ruta, convirtiendo el flujo continuo en un peligroso patio de maniobras que reduce severamente los carriles.
La situación resulta insostenible, ya que los tractocamiones obstruyen la visibilidad en curvas y cruces peatonales, elevando el riesgo de accidentes graves para quienes circulan por ahí. Además de los problemas viales, la presencia constante de estos vehículos de grandes dimensiones ha provocado el deterioro progresivo de la carpeta asfáltica, generando un entorno cada vez más hostil para quienes se desplazan hacia sus trabajos o escuelas.
Las familias del lugar expresan un temor generalizado ante la posibilidad de un siniestro fatal, derivado de la nula visibilidad que generan los tráilers aparcados ilegalmente sobre la vía pública. Automovilistas y motociclistas se ven obligados a realizar maniobras riesgosas para esquivar las unidades estacionadas, invadiendo el carril contrario en una zona que, por sus condiciones actuales, carece de la señalética adecuada para advertir sobre estos obstáculos constantes.
El llamado de la comunidad es urgente, pues los residentes señalan que la falta de supervisión ha permitido que la empresa utilice esta vía como extensión de sus instalaciones. Con el paso de los días, la molestia social ha ido en aumento, especialmente porque la reducción de carriles genera cuellos de botella que impactan negativamente los tiempos de traslado de miles de personas que dependen diariamente de esta conexión vial.
Los afectados han solicitado formalmente la intervención del director de Movilidad de Teoloyucan, Ildefonso Ramírez Zenos, para que aplique el reglamento vigente y sancione el uso indebido del espacio público. La ciudadanía espera que la autoridad municipal tome medidas correctivas inmediatas, tales como operativos de vigilancia permanente y el retiro forzoso de las unidades que incumplan con las normas de tránsito, para así devolver la seguridad y fluidez a este importante acceso mexiquense.
La implementación de estas acciones permitiría restablecer el orden y garantizar que la vialidad cumpla con su propósito fundamental de movilidad segura para todos los ciudadanos. Hasta el momento, el silencio de las instancias municipales frente a esta problemática ha sido motivo de descontento entre los afectados, quienes insisten en que la seguridad del peatón y del automovilista debe ser la prioridad absoluta en la gestión de la movilidad local.

