Con la cercanía del 12 de diciembre, Navidad y Año Nuevo, Tultepec se prepara para una de las temporadas de mayor actividad para su actividad pirotécnica. La demanda de cohetes, luces y otros artificios aumenta durante estas semanas, pero también se intensifica la preocupación por la fabricación clandestina, una práctica que puede poner en riesgo no sólo a quienes manipulan los materiales, sino a comunidades enteras.
Los productores incrementan su actividad para abastecer las celebraciones religiosas, las posadas y los festejos de fin de año. Sin embargo, detrás del movimiento económico que representa esta temporada existe una diferencia fundamental: la que separa a los talleres autorizados de los espacios improvisados donde se elaboran explosivos sin las condiciones de seguridad necesarias.
Para quienes trabajan dentro de la legalidad, cumplir con las disposiciones de seguridad implica operar en instalaciones acondicionadas, respetar los límites de almacenamiento y someterse a inspecciones de distintas autoridades.
Claudia Velázquez, vinculada con la actividad pirotécnica en Tultepec, explicó previamente a El Sol de Toluca que los productores regulados están sujetos a revisiones periódicas.
“Todos somos inspeccionados por la Secretaría de la Defensa Nacional, el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia y Protección Civil”, señaló.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) es la instancia encargada de autorizar la fabricación y el almacenamiento de artificios pirotécnicos, mientras que las autoridades estatales y municipales participan en las labores de supervisión y verificación de las condiciones de seguridad.
Los talleres autorizados, conocidos como polvorines, deben contar con espacios específicos para almacenar materias primas y producto terminado / Fotos: Alan Jiménez / El Sol de Toluca
Los talleres autorizados, conocidos como polvorines, deben contar con espacios específicos para almacenar materias primas y producto terminado, además de respetar las cantidades establecidas en sus permisos.
El riesgo aumenta cuando la demanda de diciembre rebasa la capacidad de los espacios regulados o incentiva la fabricación en viviendas y otros inmuebles improvisados. En estos lugares, donde no necesariamente existen las condiciones de seguridad requeridas, una explosión puede provocar lesiones, daños materiales y afectar a quienes viven en los alrededores.
Emmanuel Reyes Urbán, director general del Instituto Mexiquense de la Pirotecnia (IMEPI), explicó previamente a este diario que una parte importante de los accidentes está relacionada con la elaboración de estos productos sin autorización o fuera de las condiciones establecidas.
Un caso reciente ocurrió el 16 de octubre, cuando una explosión en un inmueble del Barrio de San Juan dejó una persona lesionada. De manera preliminar, el sitio fue señalado como un espacio donde presuntamente se elaboraba pirotecnia de forma irregular.
La dimensión de esta actividad en la entidad explica la importancia de mantener la vigilancia. De acuerdo con información del IMEPI, más de 60 municipios mexiquenses tienen presencia de fabricantes de pirotecnia y alrededor de 40 mil familias dependen de esta actividad.
Para Tultepec, los próximos meses representan uno de los periodos de mayor movimiento económico para el sector. El desafío será atender el incremento de la demanda rumbo al 12 de diciembre y las fiestas de fin de año sin que la producción se desplace hacia viviendas o espacios clandestinos, donde la falta de controles puede convertir una actividad económica en un riesgo para toda una comunidad.

